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EFEMÉRIDES SEVILLANAS

6 Oct
Diego Corrientes Mateos

Diego Corrientes Mateos, bandolero español del siglo XVIII. Nació en Utrera, provincia de Sevilla, el 20 de agosto de 1757 y murió ahorcado en la misma ciudad en 1781. Se convirtió en una leyenda popular debido a su generosidad con los más pobres.
nació el 20 de agosto de 1757 en la localidad sevillana de Utrera. Con el tiempo se convertiría en uno de los bandoleros más famosos de toda Andalucía, que sería protagonista de numerosos romances que lo auparon a la categoría de héroe popular.

En ningún momento de su historial llegó a matar a nadie. Se caracterizó por ser salteador de caminos, amante de doncellas y generoso con los más desfavorecidos. Todo propició que se contaran historias sobre él que cautivaron al pueblo llano.

Diego Corrientes inició sus correrías allá por el año 1778, siendo su zona de actividad las provincias de Sevilla y Badajoz.

La clave de su éxito se basó básicamente en su habilidad para burlar a sus perseguidores. Primeramente se ganaba la simpatía de aquellos que vivían en los cortijos situados en las zonas en las que él tenía previsto actuar. De esta manera Diego, se aseguraba siempre la ruta de huida con caballos frescos cada vez que era perseguido. Simplemente tenía que ganar algo de distancia y cambiar los caballos por unos más frescos, mientras sus perseguidores desfogaban sus monturas.

Debido a la popularidad que iba alcanzando entre la población, el Gobernador de Sevilla, Don Francisco de Bruma y Ahumada, pone en el 1780 todos los medios disponibles para la captura del famoso bandolero. Más aún después de haber sido humillado por éste en un lugar cerca de Utrera conocido como La Torre. En dicho lugar, Diego Corrientes le salió al paso mientras paseaba en su carruaje. Habiendo sorprendido a su presa, Diego colocó su bota izquierda en la ventanilla del carruaje obligando al gobernador a que se la abrochara.

Con el tiempo toda su partida de bandoleros van siendo apresados poco a poco y ejecutados en Sevilla. Diego se ve obligado a huir a Portugal, y hasta allí le persigue el humillado gobernador de Sevilla al frente de 20 alguaciles y una compañía de infantería portuguesa al mando del capitán Arias. Tras una brava resistencia ante sus captores y debido a la falta de munición, Diego es apresado y trasladado a Sevilla, donde es juzgado y condenado a ser arrastrado hasta el patíbulo donde sería ahorcado. Y tras su muerte que cuerpo fue descuartizado y expuestos sus miembros y cabeza en los caminos para que sirvieran de escarmiento.

Fue ejecutado el 30 de marzo, festividad de Viernes Santo de 1781 a la edad de 24 años. Tras su ejecución, que tuvo lugar en la plaza San Francisco de Sevilla, su cuerpo se trasladó a la Mesa Real, cerca del puerto de Carmona.

La Mesa Real se trataba de una construcción plana donde los reos eran degollados, dicha construcción fue destruida hasta 1932.

Diego Corrientes fue descuartizado y sus miembros colgados de ganchos y repartidos por toda la ciudad a modo de escarmiento. Su cabeza fue expuesta en una jaula en el lugar donde obligó a Francisco de Bruna a abrocharle la bota.

Este tipo de actos que parecen sacados de películas de terror, eran sin embargo la norma habitual de la época, máxime cuando estaban refrendados por la iglesia, la cual aconsejaba presenciar sus ajusticiamientos como ‘‘actos de caridad’’.

Hay una leyenda que cuenta que una dama de noble linaje llegó a la ciudad de Sevilla, haciéndose pasar por la Marquesa de Becerril. Segun decía, era hija del monarca Felipe V.

Por ser eso cierto y teniendo en cuenta que Diego Corrientes era su nieto, se podría afirmar que por sus venas corría sangre real.

El 17 de junio de 1999, un artículo aparecido en El Correo de Andalucía y firmado por el jurista José Santos Torres confirmaba la irregularidades sufridas en la extradición de Diego Corrientes por parte de la Justicia portuguesa.

Pero como en tantas ocasiones a lo largo de la Historia, el Poder manda sobre la Justicia y el poder de Francisco de Bruna era tan grande como el odio que sentía hacia Diego Corrientes.

(2º version )

El rey Carlos III, por medio del juez Francisco de Bruna y Ahumada, ordena, en 1780 su captura, ofreciendo cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto. Ese mismo año huye a Portugal por el acoso constante de las autoridades y allí es apresado por el gobernador de Sevilla y una compañía portuguesa al mando del capitán Arias. Poco tiempo después se le traslada a Sevilla donde es juzgado y condenado a morir en la horca. Posteriormente su cadaver fue descuartizado como era costumbre, enviándose partes de su cuerpo a cada una de las provincias en las que había actuado. Su cabeza quedó en Sevilla para dias más tarde recibir sepultura en la iglesia de San Roque donde apareció a finales del siglo XX, durante unas operaciones de restauración del templo, con un garfio clavado en el craneo, como se solía hacer con las cabezas de los ajusticiados. En 1999 se publica un artículo firmado por un jurista español denunciando las irregularidades en el proceso de extradición del bandolero a España por parte de las autoridades portuguesas.

Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Corrientes_Mateos”
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plaza nueva en 1880

derribo de la iglesia de san miguel en 1868, situada en plaza del duque junto a calle amor de dios (alli se casaron diego velazquez y juana pacheco el 23 de abril de 1618; francisco pacheco (suegro de velazquez) fue enterrado alli en 1644)
tambien se perdieron los restos de americo vespuccio casado con la sevillana maria cerezo
Construcción del puente de San Juan, puede apreciarse el río aún sin cegar, y en primer término el tranvia que comunicaba esta localidad con la ciudad
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