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FANTASMAS DE LA INQUISICIÓN…

6 Oct

Fantasmas del castillo carcel de san jorge de la santa inquisicion en triana sevilla

Hacia el martillo de los herejes
Dicen que allá por el siglo XVI siendo Inquisidor General de España Don Fernando Valdés, cardenal arzobispo de Sevilla, en el margen del Guadalquivir, junto al arrabal de Triana, estaba el Castillo de San Jorge, que fue edificado sobre los restos de una antigua fortaleza árabe, y que contaba con 26 cárceles secretas, las cuales eran calificadas por el mismísimo Santo Oficio en el S. XVII como “antros de horror, hediondez y soledad”.

Estas estaban orientadas al Altozano, a la calle San Jorge y a la calle Castilla. Dentro del castillo se encontraba también la Iglesia de San Jorge, primitiva parroquia de Triana. La Inquisición estuvo establecida en el castillo desde 1481 a 1785, comenzando las actuaciones desde este en 1482 y utilizando para realizar sus autos de fe, primero las gradas de la Catedral, y más tarde en la Plaza de San Francisco, aunque la mayoría tuvieron lugar en la iglesia de Santa Ana, además de la de San Marcos y en el convento de San Pablo. Y cuentan que hoy todavía, en el llamado callejón de la Inquisición,se pueden escuchar, al amparo de las oscuridad y el silencio de la noche, el arrastrar de cadenas y los lamentos de los allí torturados por el “bien de la fe católica”.

No sería extraño oir psicofonías etc…en un sítio de tales características,pues tengamos en cuenta,que en la naturaleza y el universo nada perece…sólo se transforman en otro tipo de energía que puede materializarse u oirse.
Por otro lado aquí dejo también algunos datos sobre las torturas que solían hacer en estos lares,el Santo Ofício.

Datos tormento inquisición


Descripción de la sesión de tormento

Tras ser emitido el auto de sometimiento a interrogatorio con tortura, el sospechoso, en compañía de los verdugos, un Notario (para anotar todo lo acontecido y dicho durante el interrogatorio), un Médico y los Inquisidores, era conducido a la Cámara de Tormento.

Antes de comenzar la sesión, los Inquisidores amonestaban al acusado para que, <> , es decir confesase su culpabilidad, advirtiéndole que de no hacerlo tendrían que someterle definitivamente a tormento y que esto lo hacían con “protestación ” de que si en el dicho tormento muriese o fuere lisiado o se siguiese efusión de sangre o mutilación de miembros, sea a su culpa, y no a la nuestra, por no haber querido decir la verdad.

En muchas ocasiones el reo confesaba su culpabilidad ante la simple presencia de los instrumentos de tortura junto a los comentarios de advertencia de los Inquisidores.

Pero si el acusado persistía en su negativa de no confesar su culapabilidad, despues de ver el decorado y de tan piadosas advertencias, comenzaba la sesión de tortura.

Al inicio del suplicio los Inquisidores disponían que el procesado fuese desnudado salvo sus “vergüenzas” en su presencia. De tal operación se encargaba el mismo Verdugo. Al mismo tiempo le advertían a los Verdugos que “no ocasionasen el mutilamiento de los miembros ni la efusión de sangre”.

En esencia el tormento se basaba en el principio de producir dolores agudos sin causar heridas ni daño corporal de consideración, aunque en la práctica el resultado no siempre era éste.

DINÁMICA:

El proceso estaba muy reglamentado , en contra de lo que se suele creer, y se iniciaba con el empleo del Cordel o Tormento de Mancuerda . Si este tormento no había resultado efectivo, se solía continuar con el Tormento del agua o Toca, que podía combinarse con el Tormento de Potro (lo que en la Inquisición denominaban cocretamente como Potro). En último término y en menor proporción se aplicaba la garrucha

La GARRUCHA :

consistía en sujetar a la víctima los brazos detrás de la espalda, alzándole desde el suelo con una soga atada a las muñecas, mientras de los pies pendían las pesas. En tal posición era mantenido durante un tiempo, agravándose a veces el tormento soltando bruscamente la soga -que colgaba de una polea o garrucha- y dejándole caer, con el consiguiente peligro de descoyuntar las extremidades.

La Toca

Para la TOCA (o Tormento del Agua) se inmovilizaba al procesado sobre una mesa de madera y le colocaban una toca o un trapo de lino en la boca, deslizándolo hasta la garganta. Luego, el verdugo procedía a echar agua lentamente mediante jarras de capacidad para algo más de un litro, produciéndole al preso la sensación de ahogamiento. de vez en cuando le era retirada la toca para conminarle a confesar. La severidad del castigo se medía por el número de jarras consumidas, a veces hasta seis u ocho.

EL MÉTODO DEL AGUA: Consistía en hacer tragar al torturado, un mínimo de 10 litros por sesión, ayudándose de un embudo. Además de producir una insoportable sensación de ahogo, el estómago podía llegar a reventar.

El Potro

En las sesiones de tormento del Santo Oficio, el potro no fue utilizado como habitualmente se cree y que es como se empleaba en otros puntos de Europa (es decir para el tradicional estiramiento longitudinal del reo desde sus extremos) sino que se ataba al reo en una plataforma de fijación y a partir de ahi se le apretaban cuerdas alrededor del cuerpo hasta incrustárselas en la carne.

Las dos modalidades de tormento de Potro aplicadas por la Inquisición de acuerdo a su reglamento, eran:

A) Tormento de Potro

De acuerdo a las Instrucciones de Tormento, consistía en que una vez inmovilizado el reo en la plataforma-potro, se le aplicaba una larga cuerda (o cadena) de modo que con ella se recorría y arrollaba su cuerpo pasandola por varias puntos (muñecas, antebrazos, brazos, cintura, muslos, pantorrillas, tobillos, pulgares…) y haciéndola pasar, alternadamente, por las distintas argollas del potro. Finalmente los dos extremos de la cuerda o cadena se fijaban a un sistema de rueda que al girar ejercía a la acción de un torniquete y ceñía la cuerda (o cadena). El método actuaba sobre la víctima de dos modos: por una parte provocaba dolorosa presión y laceración en las distintas partes del cuerpo por donde se había arrollado la cuerda, y por otra causaba dislocaciones cuando al reo, al cual se le había atado en posiciones forzadas para sus articulaciones. Por ejemplo si se habían mantenído los brazos cruzados sobre el pecho, se acababa forzando a la dislocación de hombros y muñecas si el verdugo no era suficientemente cuidadoso.
B) Tormento de Vueltas de Mancuerda (o Cordel)

Al igual que en el caso anterior, primero se fijaba al reo en el potro con grilletes, y en este caso se le aplicaban distintas cuerdas que se arrollaban como torniquetes independientes en distintas partes del cuerpo (las mismas partes que en caso anterior). Sobre cada una el verdugo se ejercía la presión que se consideraba conveniente, independientemente unas de otras. Este metodo era el primero que se aplicaba en los interrogatorios y por lo general se empezaba con un solo torniquete en el brazo y si el reo “no colaboraba” confesando, se le iban añadiendo más torniquetes en otras tantas partes del cuerpo. Cada torniquete se accionaba independientemente.

tormento de la rata

Este tipo de tortura es muy refinado y simplemente consiste en que unas ratas hambrientas te coman partes del cuerpo. Primeramente te meten dentro de un yelmo y colocan las ratas en la parte superior para que se coman poco a poco tu cara. Hay variantes donde se comen los genitales (para algunos puede ser la primera vez que te “coman” los genitales, XD).

Hay otra variante que si cabe imaginar aun mejor y es que cogen una jaula que no tiene parte de abajo, te tumban, obviamente te atan, colocan a la rata en tu abdomen y la tapan con la jaula. Por ultimo cabreas a la rata de tal manera que vea que su única vía de escape sea a mordiscos. Ha habido casos en los que la rata acaba saliendo por la espalda.
(variante)
EL TORMENTO DE LA RATA: Sobresalía por su refinamiento. También fue utilizado por la Inquisición, pero su existencia se conoce desde los tiempos de la antiguo China. Consistía en colocar una rata sobre el abdómen del torturado, encerrada en un jaula abierta por abajo, mientras los verdugos la hacían rabiar con palos ardiendo, de forma que el animal tenía que buscar una salida y a mordiscos abría un túnel en las tripas del condenado, llegando, a veces, a salir por otro lado del cuerpo.

LAS JAULAS COLGANTES:

Hasta finales del Siglo XVIII, en los paisajes urbanos Europeos, era habitual encontrar jaulas de hierro y madera, adosadas al exterior de los edificios municipales, palacios ducales o de justicia, etc. Los reos, desnudos o semidesnudos, eran encerrados en las mismas. Morían de hambre y sed, por el mal tiempo y el frío en invierno; por el calor y las quemaduras solares en verano. A veces, las víctimas habían sido torturados o mutilados como escarmiento. No solo significaban una incomodidad tal que hacían imposible al preso dormir o relajarse, ya que estaban atados a los barrotes de las mismas. A veces se introducían en ellas gatos salvajes, a los que los verdugos azuzaban con varillas al rojo vivo, o se encendían fogatas debajo para abrasar al condenado.

LA DONCELLA DE HIERRO:

Aún había otros artilugios como la doncella de hierro, esos ataúdes que eran piezas de exquisita artesanía por fuera y por dentro. Por fuera por la gran cantidad de grabados y relieves que adornaban su superficie; por dentro, por la espectacular colección de pinchos, dirigidos a puntos concretos del cuerpo, que se iban clavando lentamente sobre el inquilino, a medida que se cerraba la puerta. Los clavos eran desmontables, con lo que se podían cambiar de lugar, con el fin de poseer un amplio abanico de posibles mutilaciones y heridas que daban lugar a una muerte más o menos lenta.

La Pera:

Consistente en un objeto metálico con forma de pera que era introducido en la vagina, ano o boca de la víctima. Una vez en el interior, se abría, produciendo numerosos desgarros en el útero a los que muy pocas mujeres lograban sobrevivir. Se aplicaba en la Edad Media a aquellas mujeres de las que se decía que habían tenido relaciones sexuales con Satanás o con alguno de sus familiares. Tambien se usaba con los blasfemos y los homosexuales. A los homosexuales se le introducia la pera por el ano y a los blasfemos en la boca. Dependiendo del lugar a introducirse era de un tamaño determinado.
Estos instrumentos se usaban en formatos orales y rectales. Se colocaban en la boca, recto o vagina de la víctima, y allí se desplegaban por medio de un tornillo hasta su máxima apertura. El interior de la cavidad quedaba dañado irremediablemente.Las puntas que sobresalen del extremo de cada segmento servían para desgarrar mejor el fondo de la garganta, del recto o de la cerviz del útero. La pera oral normalmente se aplicaba a los predicadores heréticos, pero también a seglares reos de tendencia antiortodoxas. La pera vaginal, en cambio, estaba destinada a las mujeres culpables de tener relaciones con Satanás o con uno de sus familiares, y la rectal a los homosexuales.

Los medios mecánicos tampoco eran de despreciar. Algo tan simple como unas tenazas en las manos de un hábil torturador podía arrancar de cuajo muchos dientes e incluso, si se terciaba, la lengua.

Tampoco hay que olvidar las calzas colocadas en las piernas, que a martillazo limpio acababan destrozando los huesos del tobillo. O las astillas metálicas que se introducían bajo las uñas, y se clavaban poco a poco hasta que ya no quedaba uña donde clavar.

La Campana:

El reo era inmovilizado bajo una mesa con la cabeza sobresaliendo por un agujero. Sobre su cabeza se colocaba una gran campana y se iba martilleando poco a poco.

Primero reventaban los tímpanos y posteriormente, debido a las ondas sonoras tan brutales, estallaban los ojos y se acababan agrietando los huesos del cráneo.

Lo más curioso es que nunca había contacto físico alguno con el condenado.
EL CEPO:

No hacen falta muchas explicaciones para este método. La víctima era inmovilizada de pies y manos, expuesta, generalmente, en la plaza del pueblo, y sometida a todo tipo de vegaciones, como golpeada, escupida, insultada, e incluso en ocasiones la plebe orinaba y defecaba sobre ella.

La gota malaya:

Donde se colocaba la cabeza del reo bajo un recipiente con agua y un pequeño poro por el cual goteaba. Durante semanas las gotas de agua golpeaban la cabeza hasta conseguir horadar el cráneo de la víctima.
LA HORQUILLA:

Con cuatro puntas afiladísimas que se clavaban profundamente en la carne bajo la barbilla y sobre el esternón, la horquilla impedía cualquier movimiento de la cabeza, pero permitía que la víctima murmurase, con voz casi apagada, “abiuro” (palabra que se halla grabada a un costado de la horquilla). En cambio, si éste se obstinaba o si la Inquisición era española, el hereje considerado “impenitente”, se vestía con el traje característico y se le conducía a la hoguera, pero con la condición de la Extremaunción; si el inquisidor era romano, se le ahorcaba o quemaba, sin el beneficio del traje pero siempre con el rito cristiano
LA BOTA DE HIERRO O BORCEGUÍ:

Las bootikens (o botas) o cashielaws era un “ingenioso” dispositivo que consistía en cuñas que se aplicaban a las piernas de los tobillos a las rodillas. El torturador utilizaba una martillo para golpear las cuñas hacia dentro. Mientras que el espacio existente entre las cuñas comenzaba a cerrarse, el espacio de ésta manera comenzaba a achicarse y el instrumento comenzaba a punzar las piernas de tal manera que las cuñas comenzaban a entrar en la carne y provocaba el estallido de los huesos y la salida la medula por las incisiones.

EL APLASTACABEZAS:

Destinado a comprimir y reventar los huesos del cráneo. La barbilla de la víctima se colocaba en barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Los efectos de este artilugio son, en primer lugar, la ruptura de los alveólos dentarios, después las mandíbulas y por último el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.

EL PENDULO:

Solía ser la antesala de posteriores torturas. Su función consistía básicamente en la dislocación de los hombros doblando los brazos hacía atrás y después hacia arriba. La víctima atada de manos en la espalda era izada por las mismas. Para provocar un mayor sufrimiento se le colocaban en los pies una pesas.

LAS GARRAS DE GATO:

en arrancar al prisionero la carne a tiras, llegándola a arrancar de los huesos. Eran utilizadas como un rastrillos
LA CUNA DE JUDAS:

El reo era atado e izado y una vez estaba elevado se le soltaba dejándolo caer sobre una pirámide haciendo que, con su propio peso, se clavara la punta de la misma en el ano, la vagina, el escroto, etc. Esta maniobra se realizaba varias veces. Se utilizaba practicamente para hacer confesar al condenado.

LA CIGUEÑA:

El sistema de la cigueña, a parte de inmovilizar a la víctima, al poco rato ésta sufre unos fuertes calamabres en los músculos rectales y abdominales, y poco a poco se van extendiendo por el resto del cuerpo. Al cabo de las horas producen un dolor muy intenso sobre todo en el recto. Además el reo era pateado y golpeado, e incluso en ocasiones llegaba a ser quemado y mutilado.

El Ecúleo:

Se le llama vulgarmente “cruz en forma de aspa”. Muy conocida en el mundo cristiano por ser el tipo de cruz en que murió el apóstol Andrés. Sin embargo, más que cruz, era un instrumento de tortura. La víctima era atada a esta cruz en forma de X y allí se le aplicaba tortura de fuego, aceite o agua hirviendo y tenazas. Una figura muy célebre que padeció esta tortura fue Eulalia de Barcelona.
El ecúleo fue muy usado en la Antigüedad, luego en la Edad Media cayó un tanto en desuso. Además servía como forma de ejecución porque se dejaba a la víctima ahí colgada hasta la muerte por asfixia o hemorragia como en una crucifixión corriente.
La Parrilla:

Se dice que no se conocía hasta que San Lorenzo murió abrasado sobre ella. Pero lo dudo. Probablemente existió desde la edad antigua ya que se menciona en el Antiguo Testamento. Fue un tormento muy aplicado en la época romana. Ejemplo destacado es Fe de Agen, una muchacha gala que fue asada sobre una de estas enormes parrillas. Pero existen otras variantes de dicho suplicio. A veces un simple horno de pan o de metal servía para abrasar a cualquiera en vida. Muchos también pasaron por esto, aunque por lo visto a los autores cristianos no les parecía una muerte digna de un mártir porque siempre se apañan para decir que sobrevivieron tras varios días de “asado continuo” lo cual es imposible.

La Olla:


Podía tener forma de olla, de sartén, de caldero o a veces, en un extremo de irónica crueldad, de cuna. Se colocaba aceite, pez, grasa, cera o agua, lo que fuere, y se hacía hervir, tras lo cual se introducía a la persona dentro. La muerte sobrevenía por razones obvias. El ejemplo más triste es el de una esclava egipcia, Potamiena, que por haber rechazado insinuaciones sexuales de su amo fue condenada a morir abrasada dentro de un caldero, pero además, en el colmo de la crueldad, se la introdujo muy lentamente dentro del líquido hirviendo, tanto que tardó 3 horas en ser totalmente cubierta por la mezcla ardiendo.

Daños aplicados en los senos: Son muy variados y genéricos y desde siempre, desde la Antigüedad hasta el siglo XIX, se han aplicado a las mujeres evidentemente por ser una zona muy delicada del cuerpo, y como forma de insultar a la feminidad. Águeda de Catania es una de las mártires más famosas que padeció este tormento. Pero sin duda cortar los pechos de raíz era el procedimiento menos doloroso. Frecuentemente se arrancaban lentamente con punzones al rojo vivo y con tenazas. O simplemente se quemaban con antorchas.

Empalamiento:


(Para una idea mejor cogí la carátula de la película,que muestra fielmente el suplicio de condenado)
Método de tortura y ejecución donde la víctima es atravesada por una estaca. La penetración puede realizarse por un costado, por el recto o por la boca. La estaca se solía clavar en el suelo dejando a la víctima colgada para que muriera. En algunos tipos de empalamiento, la estaca no se afilaba y se insertaba evitando la muerte inmediata de manera que funcionara como tapón para que la víctima no se desangrara y así prolongar la agonía que podía llegar a durar hasta tres días. Una manera de realizar esta muerte gradual sería insertando el palo por el recto atravesando el cuerpo hasta que salga por el hombro derecho sin dañar así el corazón. La única referencia que se tiene sobre su origen es del antiguo pueblo de Asiria. Más tarde lo utilizó como método de ejecución el rey persa Darío I entre los siglos VI y V a.c., cuando llegó a matar de esta manera a 3.000 habitantes de Babilonia. Fue utilizado como método de castigo también por parte de Vlad Tepes en numerosas ocasiones llegando a empalar a más de 23.000 personas en un día durante su reinado en Valaquia en la segunda mitad del siglo XV. Lo aprendió en su cautiverio en Turquía cuando era adolescente. El término empalamiento también se utiliza para describir heridas producidas accidentalmente en las que algún objeto atraviesa el cuerpo de una persona. Por ejemplo, cuando alguien es atravesado por una barra de metal. Quitar estos objetos es un verdadero desafío para los cirujanos.

La Horca De Los Herejes:


Es un horrendo instrumento de tortura inventado por la Inquisición (cómo no), una cuña de metal clavada entre el pecho y la mandíbula que hacía tremendamente doloroso mover la cabeza, el cuello y la boca.
La finalidad era impedir que la víctima pudiera hablar y por tanto, defenderse ante la acusación. Y dado que el silencio era considerado síntoma de culpabilidad, aceleraba el proceso de condena.

LA CABRA:

Este sistema se hizo muy popular en las mazmorras de la Edad Media. Una vez que al torturado se le habían fijado los pies a un cepo, se procedía a untar las plantas con sal o sebo. La cabra atraída por el condimento, comenzaba a lamerlas, y la aspereza de su lengua hacía que atravesara la piel y dejara los pies en carne viva, llegando en ocasiones hasta el hueso.

LA RUEDA:

Era el más común en la Europa germánica. Convertía al preso, completamente inmovilizado, en verdadero material de trabajo, para que el verdugo fuera descoyuntándole o arrancándole miembros a voluntad. Era uno de los suplicios más horrendos de la Edad Media. El condenado, desnudo, era estirado boca arriba en el suelo, o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera. El verdugo asestaba golpes violentos a la rueda, machacaba todos los huesos y articulaciones, intentando no dar golpes fatales. Despúes era desatado e introducido entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban las cuencas de los ojos de la víctima, hasta que a ésta le llegaba la muerte.
EL GARROTE:

Método por el cual un punzón de hierro penetra y rompe las vértebras cervicales al mismo tiempo que empuja todo el cuello hacia delante aplastando la tráquea contra el collar fijo, matando así por asfixia o por lenta destrucción de la médula espinal. La presencia de la punta en la parte posterior no sólo no provoca una muerte rápida, sino que aumenta las posibilidades de una agonía prolongada. Fue usado hasta principios del siglo XX en Cataluña y en algunos países latinoamericanos. Se usa todavía en el Nuevo Mundo, sobre todo para la tortura policial, y también para ejecuciones.
EL TORO DE FALARIS:

En este caso se quemaban a los herejes dentro de la efigie de un toro a Falaris, tirano de Agrakas, que murió en el año 554 a.C. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía. El toro de Falaris estaba presente en numerosas salas de tortura de la Inquisición de los siglos XVI, XVII y XVIII.

LA SIERRA:

Este instrumento de tortura no necesita muchas explicaciones. Sus mártires son abundantes. A consecuencia de la posición invertida del condenado, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según relatos del siglo XIX. La Biblia hace mención a este tipo de tortura, en la época del Rey David. Este hecho contribuyo a la aceptación de la sierra, el hacha y la hoguera. La sierra se aplicaba a menudo a homosexuales (gays y lesbianas), aunque principalmente a hombres. En España la sierra era un medio de ejecución militar hasta el siglo XVIII. En Cataluña, durante la Guerra de la Independencia (1808-14), los guerrilleros catalanes sometieron a decenas de oficiales enemigos a la sierra. En la Alemania luterana la sierra esperaba a los cabecillas campesinos rebeldes, y en Francia a las brujas preñadas por Satanás.

La Gota china

era un método de tortura psicológica que consistía en inmovilizar a un reo en forma horizontal panza arriba, al cual le caería sobre su frente una gota de agua fría cada 5 s y luego de algunas horas, provocaban daño físico en su piel (similar a las yemas de los dedos luego de un baño de inmersión).Pero la verdadera tortura para la víctima era la locura que le provocaría el no poder dormir debido a la constante interrupción de las gotas, ni tampoco poder beber esa agua cuando la sed atacara, con lo cual a los pocos días provocaba la muerte por paro cardíaco.

El Aplastapulgares

Es una de las torturas más antiguas y simples, aunque terriblemente efectiva. Si bien se usaron diferentes dispositivos mecánicos para llevarla a cabo, la tortura en sí consistía en el aplastamiento de uñas, falanges y nudillos en forma lenta y progresiva, extendiendo el dolor durante días sin provocar daño mortal a la víctima. El nivel de desgarramiento podía ser controlado hasta el punto de provocar prácticamente la mutilación del miembro. Para los crímenes graves generalmente la tortura se hacía lentamente, comenzando por las uñas, luego pasando a las falanges y terminando en los nudillos, destrozando así ambas manos completamente.

La Tortuga
es un antiguo método de tortura. Al condenado se le tumba en el suelo, poniéndole un tablón encima, tipo puerta. En dicho tablón se va poniendo peso gradualmente, produciendo aplastamiento gradualmente hasta que la persona muere.

En la edad Media, las cosquillas se utilizaba como medio de interrogatorio, sobre todo a mujeres acusadas de herejía. El interrogatoria consistía en atar en cruz a la prisionerla y hacerle cosquillas a la vez en el cuello, las axilas, el estómago, las piernas y los pies, por lo que normalmente, confesaban. A veces, la tortura continuaba hasta la locura de la víctima.

El desgarrador de senos


Es un instrumento de tortura con forma de tenaza acabado en cuatro afiladas puntas, utilizado frecuentemente por la Inquisición en Europa. La tortura consistía en aplicar las cuatro puntas estando al rojo vivo o frías sobre los senos, desgarrándolos hasta dejándolos convertidos en una desagradable masa compuesta de carne sanguinolenta.

Agua y el lino:

Se ata a la víctima en una mesa de manera que le quede la cabeza más baja que los pies. Se le introduce en la boca el bostezo (artilugio de hierro que impide que la boca se cierre) y se le coloca sobre la cabeza un fino paño de lino. Tras eso se vierte lentamente una jarra de agua sobre el lino, de manera que arrastre el tejido hasta lo más profundo de la garganta. La sensación de ahogo es de lo más espantosa. Cuando se saca el lino para impedir la muerte por asfixia, debe hacerse de un tirón para producir más dolor.

Cinturón de San Erasmo;
Consiste en un collar, cinturón o brazalete provisto de pinchos en la cara interior y que se le pone al reo. Con cada pequeño movimiento (incluso la respiración) el collar araña y hiere la carne. El proceso de tortura es progresivo: en primer lugar, un dolor lacerante. Posteriormente se produce la infección, tras la cual se llega a la putrefacción y tras esta, una gangrena que puede causar la muerte. El torturador puede añadir, a su criterio, gusanos carnívoros en las llagas que se introducen en la carne royendo hacia el interior.

LA HORCA

Consiste en colgar al reo por una cuerda hasta que el reo se afíxia.

También se llegaron a emplear perros hambrientos y rabiosos…