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FANTASMAS DEL MONASTERIO CTRA CARMONA

6 Oct

Caso Carretera de Carmona
Por José M. García Bautista – (Abril 2004)
Recuerdo con nostalgia aquella época de mi vida en la que ,apenas sin preocupaciones, transcurría en los patios del complejo educativo de los Salesianos de la Trinidad de Sevilla en plena Ronda de Capuchinos. Recuerdos de una adolescencia entre los campos de deportes y la afición del padre Rafael Mata S.S. o las enseñanzas de D. Enrique Baena que ,sin querer, me empujó a este mundillo de los fenómenos paranormales con sus charlas sobre la Sábana Santa…, recuerdos de una adolescencia cargada de reminiscencias paranormales y que iban conformando esta espiral mágica en la que se involucra el ser humano cuando comienza a investigar todo aquello que se escapa a su raciocinio… El lugar para todo ello era inmejorable: un colegio salesiano, con una tremenda estructura, un magnífico patio balaustrado que tanto recordaba a los claustros monastéricos, un extraño y oscuro lugar con un no menos y enigmático letrero que decía :”SAGRADAS CÁRCELES” y mucha historia…demasiada…
En una ciudad donde es imposible dar un paso sin recordar su pasado romano, musulmán e incluso tartésico se iban a dar las circunstancias precisas para que estos investigadores ,una vez más, se pregunten si en verdad no formamos parte de un “plan” en el que todo está y se relaciona… algo más allá del fenómeno paranormal, a lomos de la leyenda y de la realidad…a lomos de lo arqueológico y lo paranormal.
Se hablaba mucho de extraños sucesos que acontecían en el concesionario de un conocido fabricante de automóviles nacional justo en la perpendicular al colegio, en plena Carretera de Carmona de Sevilla. El lugar ciertamente sombrío inundaba de misterios la mente de todo aquel que se acercaba a su historia, una gran superficie que hacía las veces de almacén y taller así como de concesionario de esta marca de vehículos…,y sorprendía ver por las noches la solitaria presencia del perro guardián entre dormido e inquieto, entre somnoliente y temeroso…pero ¿de qué?
Inquietantes sonidos, gemidos de niño, extraños golpes, misteriosas formas etéreas que se paseaban por el lugar y desaparecían sin dejar rastro en un lugar indeterminados, movimiento y desapariciones de objetos…todo ello nos contaban los diferentes testigos y trabajadores de la antigua sede de “Saldauto” en Sevilla. Francisco P. estuvo algunas noches en el lugar , de vigilancia, y nos daba fe de lo que vivió: “no se bien lo que habrá o hubo allí pero algo raro pasaba… Era muy extraño, se sentía llorar a un niño y había unos ruidos extraños, como si alguien correteara por el interior, claro que en una planta tan grande cualquier ruido se amplifica pero una noche vi claramente a un niño allí delante de mi…parecía normal, humano, pero allí no podía haber nadie, estábamos solos y sin embargo estaba allí, me apresuré a buscarlo pero no había nadie… Nos siseaban, había susurros, las luces se encendían y apagaban por las buenas…todo era muy extraño, no me da vergüenza decirlo: me daba miedo pasar las noches allí”. Por circunstancias o por el azar de la vida todos se apresuraron en argumentar a todo esto que se trataba únicamente de una leyenda urbana más de esta ciudad con tanta historia como misterios, pero lo cierto es que eran muchos los testimonios recogidos por estos investigadores que hablaban de esos mismos aparecidos, seres espectrales o fantasmas que se aparecían en este lugar.
Hace aproximadamente un año que este edificio fue demolido quedando un solar de grandes dimensiones desde el cual sólo se divisa el santuario de María Auxiliadora de Sevilla, un solar medianero con la iglesia de mi antiguo y añorado colegio de la Santísima Trinidad, un inmenso solar que comenzaría a dar sorpresas a los arqueólogos y a estos investigadores.

Y justamente la historia comienza a derivarnos por los entresijos de la Historia casi perdida de la vieja Híspalis, en este lugar y sin quererlo nos vemos trasladados a tiempos pretéritos, como tele- transportados en el espacio y en el tiempo entroncando con aquel Tiempo en el que los calabozos romanos estuvieron en los subterráneos de esta Iglesia, unos calabozos donde las tropas romanas hacían sufrir y torturaban a todo aquel elemento subversivo hacia el Imperio Romano o a los perseguidos sectarios del cristianismo… Y es en ellos donde tiene lugar la “leyenda” de Santa Justa y Rufina patronas de los alfareros de Triana. Se cuenta de estas dos santas sevillanas nacidas por los año 268 y 270, que eran dos hermanas virtuosas ,de clase acomodada y cristianas. Montaron un negocio de alfarería en la Puerta de Triana y con ello se ganaban la vida. Se dedicaban también a la noble acción de cristianizar paganos y enseñar la fe al punto de convertir su lugar de trabajo en un “templo” de socorro y consuelo a los perseguidos.
A primeros de Junio se celebraba en Sevilla la fiesta a la diosa romana Salambona, en la cercana localidad de Sanlúcar la Mayor donde se encontraba su templo. La diosa construida de barro cocido era hueca y estaba sujeta por dentro a un armazón de hierro que para hacer llorar a la imagen le ponían plomo por dentro de los ojos, y acercándole fuego al plomo se derretía saliendo al exterior por unos orificios en los ojos en forma de gruesas lágrimas. Mientras duraba esta ceremonia todo el público la acompañaba con grandes chillidos y lamentos fingidos así como gritos de pábulo y horror…imagen que tanto nos recordaría hoy a las imágenes sangrantes tan relacionadas con ese fenómenos paranormal que llamamos milagros…
Se pedía limosnas durante la celebración, al llegar a la casa de las Santas y pedirles un donativo para el culto de la diosa, ellas, respondieron que solamente adoraban al verdadero Dios creador del mundo y de todas las cosas, y que no contribuirían al culto de una ridícula imagen de barro… La hermanas fueron ajusticiadas de inmediato mientras que las tropas romanas destrozaban la tienda de alfarería…ellas actuaron en consecuencia y dijeron: “Mirad como vuestro ídolo no está hecho de mejor barro que nuestros botijos” y el ídolo quedó destrozado en mil pedazos. Por destruir el ídolo fueron enviadas a las cárceles romanas en Sevilla o también denominado como Pretorio o Palacio de Justicia, que estaba donde está hoy la iglesia de la Santísima Trinidad (C/ María Auxiliadora antigua calle Arrebolera, hoy en plena Ronda de Capuchinos). El prefecto Diogeniano las condenó… siendo antes cruelmente torturadas, durante este suplicio las dos hermanas se encomendaron a la Virgen y su calabozo, según cuentan las crónicas, se iluminó por una silueta del que surgió la imagen de la Virgen -a la cual profesaban tanta devoción- y sus tremendos dolores desaparecieron. El Obispo Sabino les otorgó la comunión tras sobornar a la guardia romana. Justa murió víctima del martirio y la fiebre, Rufina murió degollada con 18 años…tras sobrevivir al circo. Los restos de ambas santas fueron enterrados en el cementerio de cristianos siendo el encargado de esta penosa labor el obispo Sabino, quién se trasladó a lo que actualmente es la iglesia de los Padres Capuchinos en la llamada Ronda de Capuchinos y volvemos al presente encontrándonos nuevamente en esta misma ubicación.

La zona gozaba ya de la leyenda de las sagradas cárceles sevillanas y de los extraños sucesos acontecidos en las instalaciones automovilísticas sevillanas que muchos tildaban de “leyenda urbana” defendiendo intereses económicos cuando el 31 de Diciembre de 1998 ,a las 15:00 h, se produciría una tragedia recordada en Sevilla por muchos años… Fue la caída del muro del denominado “Bazar España” y que se llevó consigo cinco vidas humanas que esperaban el autobús en la parada tras finalizar el día de trabajo y apresurarse a preparar la cena de fin de año…una tragedia que tiñó de negro luto aquel fin de año sevillano. La fachada ya no era más que los restos de lo que antaño había sido este famoso lugar de Sevilla ,manteniéndose solamente eso en pié, la tragedia ocasionó consternación a todos los ciudadanos. El suceso no dejaría de ser algo luctuoso si no fuera por que con posterioridad se comenzó a hablar de hechos extraños que sucedían en el edificio construido sobre el lugar y el solar anexo de la tragedia, hechos que se tildaban de paranormal pero a lo que no se quería dar excesiva importancia ni trascendencia ya que ¿quién podría habitar nuevos pisos encantados? Los sevillanos llevan al límite aquella expresión hacía los fantasmas y todo lo paranormal que dice: “mejor creerlos que no verlos”, esa es la idiosincracia de este pueblo. Una vecina , Magdalena S.D. nos comentaba: “ hay veces que da la impresión de que nos están observando, de que nos miran, no estamos solos y no nos sentimos a gusto, es incómodo”. Rosario C.M. también comentaba: “estando en mi salita vi pasar algo en dirección al salón, salí para ver que podía ser pero no había nada…,hay veces que se oyen llantos y ruidos extraños pero nunca se le da importancia, creemos o queremos creer que es algo de la calle” . Incluso se hablaba ,y estos investigadores se hicieron eco de todo ello, de los sucesos que ocurrían en torno a la oficina de una entidad bancarea de la zona… Objetos que desaparecían, extraños ruidos, sombras… y todo en base a unas “leyendas” que decían que en algún punto indeterminado cercano al lugar existió un cementerio ,que nadie encontró, relacionado con cristianos y también relacionado con las “sagradas cárceles” del colegio salesiano. Parecía que todo pasaría a integrar las gruesas listas de leyendas urbanas que conforman la Historia paranormal de cada ciudad.
No obstante inquietaba el relato insistente de espectros y hechos extraños en la zona. Fernando Álvarez, vecino del lugar, nos comentaba: “Bueno, pues durante bastante tiempo, era voz populi que en “Saldauto” se aparecía el espectro de un niño pequeño, vagaba por las noches por la zona de exposición de la empresa vendedora de vehículos, nadie de la empresa quería sacar el tema a la calle, muchos fueron los que nos contaron lo que veían, pero nadie autorizaba que se usase su nombre, fue curioso como la empresa habilitó una pequeña zona para juegos infantiles de los clientes, coincidiendo, con la zona de las apariciones… incluso algunos viandantes pudieron observar a través de los cristales de los escaparates a esta siniestra sombra”.
Transcurrió el tiempo y nuestra investigación estuvo plagada de obstáculos y silencios. El edificio fue vendido y una empresa especializadas en derribos, comenzó con la tarea de dejar diáfano el local .El día 21 de Abril a las 16:00 h, descubrimos lo que es un cementerio cristiano posiblemente del S-XVI pero con hondos restos del pasado cristiano de Sevilla y la sorpresa de adueñó de todos cuando aparecían los restos óseos de diferentes óbitos tras la realización de unas catas arqueológicas, destacaban los esqueletos de un ser de enormes proporciones y el de un niño de no más de 4 años de edad –todo ello recogido fotográficamente y en vídeo por este equipo de investigación-, y en sus manos, un anillo oscuro con una cuenta negra que por el tamaño no puede pertenecer al ajuar funerario de esta pequeño ser…un anillo con lo que parecen dos “I” inscritos en el interior de un círculo ,en este momento de la investigación desconocemos el significado del mismo pero el dato es que había aparecido una zona de enterramientos en los aledaños a la Iglesia de los Salesianos de la Trinidad, tal y como afirmaba la leyenda y ahora se descubren los restos de un pequeño ser que curiosamente aparece bajo el suelo de un local donde se aparecía un niño…
Hay una extraña relación causa-efecto entre lugares funerarios, enterramientos, muertes y fenómenos paranormales, hoy en Sevilla rompemos la más arraigada leyenda y demostramos la veracidad de unos hechos que lejos de ser o formar parte de la quimera es ,hoy por hoy, la más dura realidad. Algo había en aquel lugar, algo sigue habiendo en aquel lugar de la Carretera de Carmona, ¿quién sabe si ,tal vez, es uno de esos entornos malditos? , un lugar donde habitó la muerte y la tragedia, un lugar que podía abarcar todo el entorno incluyendo el subsuelo de trágico suceso del “Bazar España” donde se han producido sucesos extraños y un lugar en el que fuera de toda duda convivieron la Vida y los fenómenos paranormales.
– FIN –
———————————————————————————-
CASO MONASTERIO CARMONA 2 INVESTIGACIONES NUEVAS
Monasterio de Carmona
En Carmona (Sevilla) existe un convento que en su día estuvo habitado por monjes carmelitas. Ellos se dedicaban a sus actividades de carácter espiritual, pues aquello era un noviciado, a la vez que tenían que conseguirse el sustento cultivando un huerto, criando animales y mendigando limosna y comida por las calles de la localidad y por las fincas y huertas privadas que se encontraban en las cercanías de la construcción, pues ésta se hallaba fuera del pueblo, elevada sobre un pequeño cerro.

A ese edificio acudían a escuchar misa los domingos muchas familias que vivían en las proximidades dedicadas al cultivo de sus huertas y campos. Eran muchas, ciertamente, pues también existía cercano al convento un pequeño colegio donde se impartían las clases diarias, pues los 3 kilómetros que distaban del pueblo era más fácil que fuesen recorridos por el profesor que por una larga fila de niños. Restos de los ganchos donde supuestamente aparecieron muertos y colgados los frailes.
Los frailes siempre se quejaban del poco agua que había, que no permitía el buen riego de sus verduras y hortalizas, lo que ayudaba a que la cosecha no fuese demasiado fructífera. Aquí es interesante hacer un inciso. Es incomprensible esta carencia de agua puesto que en las cercanías del convento está constatada la existencia de una abundante vena de agua que es conducida a través de una galería excavada hace cientos de años
Fotograma sacado de un video, la leyenda que se cernía sobre el convento sus sombras y ruidos parece cierta. (quizás miles, si su origen es romano) por los habitantes de la zona. Aunque desconozco el inicio de esta obra sí conozco su salida al exterior, que está situada a más de 10 kilómetros de donde se encuentra el convento. Es tal su antigüedad que pueden verse formaciones calcáreas de varios centímetros en sus paredes. Sin embargo, a pesar de la existencia de un pozo, los monjes decían sufrir su escasez.
La situación económica que se estaba padeciendo en España tras la Guerra Civil ocurrida en 1936 obligaba a los monjes a realizar algo que me llevó a pensar que bien hubiera causado un verdadero conflicto en las almas de alguno de aquellos sufridos hermanos, pues se veían obligados a salir por las noches y volver con sus ropas rasgadas por las dentelladas de los perros guardianes de las huertas cercanas, que eran saqueadas por estos penitentes para poder sobrevivir.
¿Un monje robando, violando uno de los mandamientos
importantes de su religión? Estoy seguro que a alguno de
ellos le produjo una verdadera desazón el tener que realizar
esas acciones pero el instinto de supervivencia es mayor que
muchos preceptos bien intencionados.
Sobre los años 50 el convento fue abandonado sin
previo aviso y vendido en 1957 a gente adinerada de Madrid,
oscura operación que ha intentado ocultarse haciéndose
sucesivos traspasos de carácter privado a distintas personas
para no dejar constancia de la titularidad de la edificación
o sus terrenos en ningún registro público. La venta fue el
resultado de la “venganza” de un prior trasladado al
noviciado a la fuerza. Por dicho traslado juró que si
ascendía en la escala de mando y ocupaba un alto cargo en
Madrid vendería aquello sin remedio. Y así lo hizo, lo
vendió todo salvo la edificación que era propiedad de tres
monjes (fray Manuel, fray Luis y fray Rafael), los tres
mismos que con su esfuerzo levantaron la edificación, que se
negaron a firmar su venta. Desde entonces el sitio acabó
siendo campo propicio para las actuaciones de gamberros.
Pocos decían, ciertamente, que allí hubiesen
fantasmas o se produjese alguna anomalía pero, antes de que
desaparecieran de su antigua ubicación, todos hacían mención
de lo espeluznante que eran unos ganchos para colgar comida
que existían en la despensa subterránea del convento, seguro
que rememorando alguna escena de película de terror donde el
psicópata de turno colgaba en algo parecido el cuerpo
mutilado de su víctima.
Con los años ya comenzó a correr el rumor de que
entre sus vetustas paredes “se oían voces” pero supongo que
tendrá que costarle la vida a alguien que sufra un accidente
en ese edificio abandonado para que se forje definitivamente
la leyenda de un fantasma errante.
Son varios los motivos que he encontrado que
explicasen el abandono de la edificación, aparte del
económico, pues también encontré quien decía que los frailes
fueron expulsados al ser denunciados por los robos que
cometían, pero hay una singular declaración que tiene
especial interés. Lo que dice bien pudiera tratarse de una
leyenda urbana pero por haber sido dada por un mando
policial y porque era hijo de alguien que trabajaba en el
convento en la época de su abandono creo que debe ser tenida
en consideración, quizás más seriamente que las demás. Según
esa declaración una mañana aparecieron degollados y colgados
en los ganchos existentes en el techo del sótano los cuerpos
de varios frailes. Al conocerse el hecho la policía se
personó en el lugar y encontró a un fraile escondido en un
rincón, asustadizo y esquivo, que fue interrogado y terminó
declarando que él había sido el causante de aquella matanza
y que había sido obligado por el diablo. No se dio mucho
crédito a esta confesión pues aquel fraile no tenía la
suficiente constitución física como para poder colgar de una
manera tan cruel aquellos cuerpos muertos sin haber recibido
ningún tipo de ayuda. Se barajó la posibilidad de que en
realidad no se tratase de unos asesinatos rituales sino
motivados por las rencillas entre monjes debidas a prácticas
homosexuales, de cuya existencia se hablaba entre los
habitantes de Carmona. Nada se supo en el pueblo y aquello
permaneció en secreto hasta la fecha tras la investigación
militar posterior llevada a cabo.
¿Se trataba de la misma historia que impresionaba a
mis amigos cuando yo era más joven y visitaba esas ruinas o
acaso provenía de alguna historia real olvidada en el
tiempo?
Y una leyenda urbana basada en aquellos tétricos
ganchos del techo del sótano acabó tomando veracidad cuando
salió a la luz un documento que se encontraba en uno de los
archivos históricos gracias a la labor de un investigador
que tradujo del castellano antiguo el manuscrito original.
Éste contaba los sucesos ocurridos en la mañana del 25 de
noviembre de 1680 cuando aparecieron el padre prior y el
resto de los frailes, menos uno, el que contó la historia,
colgados de los ganchos del techo del sótano y siendo
devorados por pequeños seres quienes, al verlo, se unieron
formando un solo cuerpo que le dijo: “te dejé vivir para que
proclamaras mi venida al mundo”. Un fuego invadió entonces
todo el sótano y el fraile corrió y oyó a sus espaldas: “ve
y di que Satán está aquí”.
Nadie creyó al monje, que fue arrestado, pero
mientras eran enterrados los frailes asesinados el cielo se
oscureció y Satán apareció bajando entre dos columnas de
fuego y todos los presentes huyeron. Al día siguiente,
armados con cruces y biblias, muchos hombres llegaron hasta
el convento. El diablo estaba sobre la torre viendo cómo los
hombres derribaban las puertas y entraban en la edificación
camino del campanario. Muchos desaparecieron pero la mayoría
eran arrojados desde lo alto como si fueran muñecos. Satán
se enojó y mientras tronaba el viento se abrió su cuerpo y
gritó: “perezca todo y todos” y un temblor de tierra
destruyó el convento y a la gran mayoría de los que allí
estaban. Los supervivientes sembraron todo aquello de sal y
la ciudad debió purgar sus pecados con dos años de misas y
de indulgencias.
Este manuscrito abre nuevas interrogantes que quizás
nunca puedan ser aclaradas: ¿Realmente el convento, antes de
ser destruido, contaba con un campanario que no se volvió a
levantar en la nueva construcción? ¿Pudiera ser que la mala
producción de la tierra se debiera a haber sido sembrado el
suelo con sal? ¿Acaso se describe en ese viejo legajo un
aterrizaje ovni, una auténtica masacre ocurrida en el sótano
o todo se trata del invento de un escribano del s. XVII?

(segunda historia tomada de la web que sigue:)
Artículo realizado por Angel Rivero http://www.looculto.tk

En Carmona (Sevilla) existe un convento que en su día estuvo habitado por monjes carmelitas. Ellos se dedicaban a sus actividades de carácter espiritual, pues aquello era un noviciado, a la vez que tenían que conseguirse el sustento cultivando un huerto, criando animales y mendigando limosna y comida por las calles de la localidad y por las fincas y huertas privadas que se encontraban en las cercanías de la construcción, pues ésta se hallaba fuera del pueblo, elevada sobre un pequeño cerro.
A ese edificio acudían a escuchar misa los domingos muchas familias que vivían en las proximidades dedicadas al cultivo de sus huertas y campos. Eran muchas, ciertamente, pues también existía cercano al convento un pequeño colegio donde se impartían las clases diarias, pues los 3 kilómetros que distaban del pueblo era más fácil que fuesen recorridos por el profesor que por una larga fila de niños.
Los frailes siempre se quejaban del poco agua que había, que no permitía el buen riego de sus verduras y hortalizas, lo que ayudaba a que la cosecha no fuese demasiado fructífera.
Aquí es interesante hacer un inciso. Es incomprensible esta carencia de agua puesto que en las cercanías del convento está constatada la existencia de una abundante vena de agua que es conducida a través de una galería excavada hace cientos de años (quizás miles, si su origen es romano) por los habitantes de la zona. Aunque desconozco el inicio de esta obra sí conozco su salida al exterior, que está situada a más de 10 kilómetros de donde se encuentra el convento. Es tal su antigüedad que pueden verse formaciones calcáreas de varios centímetros en sus paredes. Sin embargo, a pesar de la existencia de un pozo, los monjes decían sufrir su escasez.
La situación económica que se estaba padeciendo en España tras la Guerra Civil ocurrida en 1936 obligaba a los monjes a realizar algo que me llevó a pensar que bien hubiera causado un verdadero conflicto en las almas de alguno de aquellos sufridos hermanos, pues se veían obligados a salir por las noches y volver con sus ropas rasgadas por las dentelladas de los perros guardianes de las huertas cercanas, que eran saqueadas por estos penitentes para poder sobrevivir.
¿Un monje robando, violando uno de los mandamientos importantes de su religión? Estoy seguro que a alguno de ellos le produjo una verdadera desazón el tener que realizar esas acciones pero el instinto de supervivencia es mayor que muchos preceptos bien intencionados.
Sobre los años 50 el convento fue abandonado sin previo aviso y vendido en 1957 a gente adinerada de Madrid, oscura operación que ha intentado ocultarse haciéndose sucesivos traspasos de carácter privado a distintas personas para no dejar constancia de la titularidad de la edificación o sus terrenos en ningún registro público. La venta fue el resultado de la “venganza” de un prior trasladado al noviciado a la fuerza. Por dicho traslado juró que si ascendía en la escala de mando y ocupaba un alto cargo en Madrid vendería aquello sin remedio. Y así lo hizo, lo vendió todo salvo la edificación que era propiedad de tres monjes (fray Manuel, fray Luis y fray Rafael), los tres mismos que con su esfuerzo levantaron la edificación, que se negaron a firmar su venta. Desde entonces el sitio acabó siendo campo propicio para las actuaciones de gamberros.
Pocos decían, ciertamente, que allí hubiesen fantasmas o se produjese alguna anomalía pero, antes de que desaparecieran de su antigua ubicación, todos hacían mención de lo espeluznante que eran unos ganchos para colgar comida que existían en la despensa subterránea del convento, seguro que rememorando alguna escena de película de terror donde el psicópata de turno colgaba en algo parecido el cuerpo mutilado de su víctima.
Con los años ya comenzó a correr el rumor de que entre sus vetustas paredes “se oían voces” pero supongo que tendrá que costarle la vida a alguien que sufra un accidente en ese edificio abandonado para que se forje definitivamente la leyenda de un fantasma errante.

¿A qué recuerda lo que aparece dentro del recuadro?
¿Acaso a un fraile?
En una segunda toma, realizada segundos después, no se repite este curioso juego de luces y sombras.
Un detalle. Cuando me encontraba haciendo el recuadro que aparece en la imagen con el Paint de windows mi hija de 4 años, que lo utiliza para garabatear algunas veces, al ver la imagen se quedó muy seria y dijo: “eso es un soldado que le han cortado una pierna”. La niña dijo esas palabras en presencia de mi esposa y de mí. Efectivamente la fotografía podría dar la sensación de que se trataba de una persona a la que le faltase una pierna. ¿Cabría la posibilidad de que hubiese algún fraile que hubiese combatido en la Guerra Civil española y quedase con la pierna cortada?… Sí, había alguien que podría encajar un poco en esa descripción, Fray Manuel, con una pierna enferma por una artrosis que le obligaba a caminar con muletas, aunque no he podido determinar si fue o no un antiguo militar. Fray Manuel, uno de los tres frailes que levantaron la nueva edificación del convento, murió el 24 de diciembre de 1999, según testimonios de familiares y otros entrevistados.

Todos estos datos me fueron dados por familiares y otras personas con las que me entrevisté y que en aquellos tiempos trabajaban o vivían por las cercanías, por tanto no sería extraño que alguno de ellos fuese erróneo o incluso inventado o exagerado por alguna de esa gente, pero eso no modifica en nada los resultados psicofónicos que conseguí allí durante el tiempo que lo visité y de los que os dejo constancia.
Lo que en un principio tenía considerado como una corazonada acabó siendo algo más serio. La noche del 24/10/04, sobre las 23:30 horas, me reunía por primera vez con un grupo de investigadores expertos (muchísimo más que yo) que se habían sentido atraídos por las ruinas del viejo monasterio. Y así, acompañando al equipo, pudimos constatar la existencia en el sótano, casi en el mismo lugar donde algunos meses antes se había producido el curioso juego de luces que se puede ver arriba, del cuerpo de una gallina descabezada que había sido desangrada, posiblemente con la ayuda de una palangana con restos aún de sangre que estaba a su lado. ¿Acaso se había realizado allí alguna especie de ritual o era una gamberrada más de los desaprensivos que merodean la zona?
En aquella cavidad colocamos varias grabadoras y en silencio, tan solo alumbrados por una vela, escuchábamos gotear agua, allí donde los frailes se quejaban de su escasez. Ese sonido de goteo constante de agua no se volvió a repetir en otras ocasiones en las que distintos miembros del grupo, incluido yo, hicimos grabaciones de psicofonías en el sótano ni quedó reflejado en las cintas, a pesar de haber sido escuchado por cinco personas.
Antes de entrar dos componentes del equipo vieron unas luces azuladas que se movían como a metro y medio del suelo por la zona próxima a donde se encontraba el sótano. Salí al encuentro de aquellas luces preparando la cámara de fotos pero no llegué a ver nada. Al menos cinco cámaras fotográficas barrían el entorno intentando captar algo anómalo. Yo pude apreciar otra luz en las cercanías de donde se habían visto con anterioridad las luces azuladas pero, a la postre, “mi” luz no se correspondía con la que habían visto los otros componentes del equipo ¿qué era entonces?
Son varios los motivos que he encontrado que explicasen el abandono de la edificación, aparte del económico, pues también encontré quien decía que los frailes fueron expulsados al ser denunciados por los robos que cometían, pero hay una singular declaración que tiene especial interés. Lo que dice bien pudiera tratarse de una leyenda urbana pero, por haber sido dada por un mando policial y porque era hijo de alguien que trabajaba en el convento en la época de su abandono, creo que debe ser tenida en consideración, quizás más seriamente que las demás. Según esa declaración una mañana aparecieron degollados y colgados en los ganchos existentes en el techo del sótano los cuerpos de varios frailes.

Al conocerse el hecho la policía se personó en el lugar y encontró a un fraile escondido en un rincón, asustadizo y esquivo, que fue interrogado y terminó declarando que él había sido el causante de aquella matanza y que había sido obligado por el diablo. No se dio mucho crédito a esta confesión pues aquel fraile no tenía la suficiente constitución física como para poder colgar de una manera tan cruel aquellos cuerpos muertos sin haber recibido ningún tipo de ayuda. Se barajó la posibilidad de que en realidad no se tratase de unos asesinatos rituales sino motivados por las rencillas entre monjes debidas a prácticas homosexuales, de cuya existencia se hablaba entre los habitantes de Carmona. Nada se supo en el pueblo y aquello permaneció en secreto hasta la fecha tras la investigación militar posterior llevada a cabo.
¿Se trataba de la misma historia que impresionaba a mis amigos cuando yo era más joven y visitaba esas ruinas o acaso provenía de alguna historia real olvidada en el tiempo?
Y una leyenda urbana basada en aquellos tétricos ganchos del techo del sótano acabó tomando veracidad cuando salió a la luz un documento que se encontraba en uno de los archivos históricos gracias a la labor de un investigador que tradujo del castellano antiguo el manuscrito original. Éste contaba los sucesos ocurridos en la mañana del 25 de noviembre de 1680 cuando aparecieron el padre prior y el resto de los frailes, menos uno, el que contó la historia, colgados de los ganchos del techo del sótano y siendo devorados por pequeños seres quienes, al verlo, se unieron formando un solo cuerpo que le dijo: “te dejé vivir para que proclamaras mi venida al mundo”. Un fuego invadió entonces todo el sótano y el fraile corrió y oyó a sus espaldas: “ve y di que Satán está aquí”.
Nadie creyó al monje, que fue arrestado, pero mientras eran enterrados los frailes asesinados el cielo se oscureció y Satán apareció bajando entre dos columnas de fuego y todos los presentes huyeron. Al día siguiente, armados con cruces y biblias, muchos hombres llegaron hasta el convento. El diablo estaba sobre la torre viendo cómo los hombres derribaban las puertas y entraban en la edificación camino del campanario. Muchos desaparecieron pero la mayoría eran arrojados desde lo alto como si fueran muñecos. Satán se enojó y mientras tronaba el viento se abrió su cuerpo y gritó: “perezca todo y todos” y un temblor de tierra destruyó el convento y a la gran mayoría de los que allí estaban. Los supervivientes sembraron todo aquello de sal y la ciudad debió purgar sus pecados con dos años de misas y de indulgencias.
Este manuscrito abre nuevas interrogantes que quizás nunca puedan ser aclaradas: ¿Realmente el convento, antes de ser destruido, contaba con un campanario que no se volvió a levantar en la nueva construcción? ¿Pudiera ser que la mala producción de la tierra se debiera a haber sido sembrado el suelo con sal? ¿Acaso se describe en ese viejo legajo un aterrizaje ovni, una auténtica masacre ocurrida en el sótano o todo se trata del invento de un escribano del s. XVII?
INVESTIGACION 21/11/04
El 21/11/04 decidimos quedar nuevamente y continuar las comprobaciones. Antes de entrar, mientras preparábamos los equipos fui testigo de una especie de luces azules a modo de fogonazos que se repitieron un par de veces. Eran unas luces parpadeantes pero sus parpadeos no eran rítmicos. Pregunté si alguien había echado una fotografía pero nadie tenía aún la cámara en las manos. No había dado tiempo. Cogí la mía y me adelanté al resto del grupo. Al entrar en la edificación me dispuse a tomar fotografías. Comencé a sentir una especie de escalofrío por mi espalda y nuca pero no dije nada a los demás y me fijé en el sitio donde estaba parado. Se trataba de una especie de pequeña hondonada casi rectangular.
Tras enseñar el recinto a dos nuevos acompañantes interesados y dirigirnos al famoso sótano pude ser testigo de cómo, justo cuando yo iba a bajar, la luz de mi linterna, a la que había puesto pilas nuevas antes de salir de casa, perdía potencia. Avisé a los que ya habían bajado pero no hizo falta, ellos subían porque las suyas tampoco alumbraban; 5 linternas con pilas totalmente nuevas se habían quedado sin energía simultáneamente. Esta circunstancia me animó para hacer partícipe al resto del grupo de que posiblemente la hondonada del suelo que había descubierto bien pudiera tratarse de la entrada a la antigua cripta, donde serían enterrados los frailes en los siglos anteriores. Su ubicación, delante de donde debería haber estado situado el altar mayor, hacía posible que así fuera.
Se procedió a escuchar con un fonendoscopio si aquella zona daba muestras de estar hueca, se miró el comportamiento de la brújula y se removió un poco la tierra que cubría esa entrada. Era arena suelta, sin prensar, por lo que llegamos a la conclusión de que la cripta había sido cegada intencionadamente, bien para proteger los cuerpos enterrados que pudieran quedar allí, bien para evitar la caída accidental de personas a su interior (¿por qué no se cegaría también el sótano por este motivo?).
¿Qué mejor sitio para tomar psicofonías que ese emplazamiento? Y de nuevo se vieron los fogonazos, vistos esta vez por mí y por la única chica del grupo, y se sucedieron otras averías extrañas en los aparatos: la grabadora de uno de los presentes se paraba sin motivo, como si la cinta de casete hubiese llegado al final. Se procedió a colocar la cinta en otra grabadora, por si estuviera estropeada, y se hizo una grabación de prueba. Al escucharla el resultado nos dejó asombrados: una potente voz dice “YESUS”. Uno de los asistentes, de origen brasileño, aseguraba que así es como se pronuncia su nombre en Brasil pero dicho por alguien que no es brasileño, para mí era el el nombre de “Jesús” en latín. La grabadora comenzó a funcionar sin más problemas en el mismo momento en el que fue sacada de allí.
La segunda avería ocurrida junto a la posible entrada a la cripta fue el “atasco” momentáneo de la cámara de fotos digital de otro de los asistentes así como su grabadora, la misma que captó la psicofonía anterior, que también se paró sola.
Mientras tanto pude atestiguar que lo sentido en mi espalda y nuca al principio de mi intervención en el convento también fue sentido por otros dos componentes, pero todos lo mantuvimos en secreto por miedo a esa especie de “ridículo” y de que nos tachasen de impresionables (no lo soy. Con 12 años iba de noche solo a un cementerio para hacer psicofonías).
Finalizada esta primera toma psicofónica volvimos al sótano. Se fotografió todo nuevamente, se midió la humedad relativa del aire (65%) y se hicieron también comprobaciones magnéticas, que fueron normales.
No pudimos continuar realizando mediciones, tal cantidad de pilas agotadas lo hicieron imposible y otra persona del grupo se encontraba mal por lo que decidimos irnos de allí.
A la mañana siguiente pude descubrir que no fueron 5 las linternas a las que se les agotaron las pilas sino 6 pues una que había quedado olvidada en la mochila que suelo llevar apareció también totalmente gastada.
Tras muchas entrevistas y preguntas por fin pude conocer a un familiar directo del nombrado fray Manuel, un sobrino. Por él pude sacar muchos de los datos que quedan reflejados en este escrito pero hubo un detalle: los frailes abandonaron la edificación llevándose tan solo las cosas personales que tenían y los enseres de la capilla pero… ¿Y los muertos?
Nadie supo responderme a esta pregunta por lo que me vi obligado a dirigirme al convento que los carmelitas tienen en Sevilla capital. Allí hablé con un párroco, licenciado en historia, bastante enterado pues fue uno de los que efectuó su noviciado en el convento abandonado de Carmona. Nuestra entrevista duraría casi una hora:
<<- Yo no sé cómo se vendió aquello pero de allí no pudo sacarse ni siquiera los libros. Tan solo los objetos personales y los enseres de la capilla.
– Bueno, pues aquello ha sido totalmente saqueado. Por no quedar no quedan ni paredes… Padre, hay algo que me intriga. Se ha encontrado delante de donde debía estar el altar una especie de rectángulo, de 1,80 metros aproximadamente, que parece dar la sensación de que aquello era una cripta. ¿Sabe usted qué se hizo con los cuerpos que hubiera podido haber en ella?
– No recuerdo ningún muerto. Hace ya muchos años desde entonces. Pero en todo caso ¿quién querría llevarse a un muerto?…

INVESTIGACION 20/12/04
En las numerosas veces que hemos ido, tanto yo como el resto de los investigadores, a esas ruinas había una cosa que nos extrañaba. La construcción se veía muy moderna, con signos de electricidad y agua corriente, para pertenecer al siglo XVII, según la datación que daba la transcripción del manuscrito. ¿Nos habríamos equivocado y ese sótano no era el escenario de los crímenes? Pues sí, nos habíamos equivocado.
La auténtica edificación a la que hacía referencia la historia se encontraba como a unos 150 ó 200 metros del edificio donde estábamos. Me entrevisté con los actuales propietarios que desconocían la leyenda que se cernía sobre su casa, pues en eso se había convertido. Cualquier indicio del sótano habría caído en el olvido y estaría bajo las distintas capas de solerías que se le habrían puesto a aquella vivienda. Las sucesivas reformas habían respetado la distribución original, pudiéndose hacer una idea de dónde estaban las antiguas dependencias. Los propietarios, un matrimonio con seis hijos dedicados a la venta de los huevos que se originaban en aquella granja de gallinas, negaron haber percibido jamás ningún tipo de experiencia extraña en los 19 años que llevaban viviendo allí.
Si nos habíamos equivocado de edificio ¿cómo era posible que en el nuevo convento, donde no se habían producido los asesinatos en el siglo XVII, se produjeran los fenómenos descritos? Y la duda fue resuelta. Posteriores entrevistas me confirmaron la existencia de tumbas o criptas ante el altar y de un pequeño cementerio, muy discreto, en uno de los rincones más alejados de la explanada que se abre tras el convento, siendo los últimos enterrados un fraile y un albañil que murió durante las obras que se hacían en la edificación.
Y se me vino a la cabeza las palabras del fraile con el que hablé en Sevilla: “No recuerdo ningún muerto. Hace ya muchos años desde entonces. Pero en todo caso ¿quién querría llevarse a un muerto?”.
Son pocos los comentarios que se oyen todavía, pues nadie se acerca al convento por las noches. Todo en el monasterio está rodeado de un misterio que produce un auténtico rechazo a la edificación. Uno piensa que algo malo ocurrió allí, aun sin tener constancia de lo que unos documentos históricos tan bien guardados mantenían en secreto, y se refuerza todavía más esa sensación de maldad en el sótano del edificio en el que parece que, mientras te encuentras en su interior, alguien bajará por aquella estrecha y empinada escalera de acceso y bloqueará con su cuerpo la única vía de escape que tiene la habitación.
Y un nuevo misterio volvió a cernirse sobre la investigación pues de aquellas edificaciones no tenían constancia de que existieran los arqueólogos e historiadores de la localidad lo que abría la posibilidad de que un escribano del siglo XVII hubiera inventado una historia ambientada en un convento que no se levantaría hasta trescientos años después de haber escrito la leyenda.

EMISION DEL CASO EN UN PROGRAMA DE RADIO
El grupo de investigación al que hago referencia en todo este escrito está formado por el presentador/director y el resto del equipo que realizan el programa radiofónico de La Esfera. A través de sus emisiones me di cuenta de que no era el típico grupo de periodistas que esperan que le llegue un caso sino un auténtico grupo de investigación que en la medida de sus posibilidades va de un sitio a otro intentando aclarar los fenómenos paranormales a los que tienen acceso. A principios de diciembre de 2004 se decidió dar a conocer al público a través del programa el caso y se produjeron dos nuevos misterios que añadir al convento. Así la estación emisora de la radio sufrió una avería al producirse un cambio de tensión eléctrica, hubo de ser llevada hasta Zaragoza para su arreglo, volvió nuevamente mal arreglada y se tuvo que llevar otra vez. Reparada por completo en el trayecto de vuelta un accidente dentro del camión donde era trasladada esa unidad emisora hace que se rompa por tercera vez. Instalada definitivamente se hace un primer programa “de prueba” y cuando nuevamente se va a emitir el caso el director/presentador cae enfermo. Para la siguiente semana se pensó en la posibilidad de emitir “in situ” pero un pastor trashumante había decidido instalarse allí con todos su animales. Un rosario de problemas totalmente impredecibles.
Pero hubo algo más. Me acerqué hacia ese pastor trashumante, proveniente de la localidad sevillana de Los Corrales, para saber el tiempo que tenía pensado quedarse allí y poder emitir sin estar rodeado de aquellos animales. El pastor, en el centro del redil donde dormían sus ovejas, se había visto obligado a construir una especie de jaula en la mantenía encerrados a 10 ó 12 corderos lechales porque “las madres los habían abandonados”. Sabido es que los animales son sensibles a ciertas “presencias” por ello los romanos, muy supersticiosos ellos, usaban este mismo método para saber si un nuevo lugar a colonizar estaba habitado por fantasmas. El extraño comportamiento de aquellas ovejas hubiera sido suficiente para que los romanos se negasen a vivir allí.
El 11 de febrero de 2005 se pudo emitir por fin el primero de los monográficos dedicados al convento y pudo darse a conocer al público.

INVESTIGACION 25/02/05
El 25 de febrero se procedió a hacer uno de los programas pero emitiendo en directo desde el propio convento a la vez que hacíamos investigaciones en el lugar. Dejaré que sean las propias palabras del director del programa quien resuma los resultados:
La verdad es que en la noche del programa el ambiente estaba tranquilo en el monasterio pero no dejaron de ocurrir cosas raras. Por ejemplo, en la parte de los baños en el monasterio se me acabó la batería de la cámara, pero es que ya llevaban tiempo puesta, como tenia 4 más de reserva y totalmente cargadas, procedí a cambiarlas, solo pude realizar 3 fotos, se descargaron rápidamente, fue extraño.
Otra cosa interesante es que mientras Francisco y Angel dieron la vuelta por detrás del monasterio porque les pareció ver a un perro yo prepare la cámara de video y 2 grabadoras para hacer un experimento con versos en latín que ya llevaba grabado en CD. Insertamos el CD en el reproductor del coche de Eduardo y perfecto, se escuchaba muy bien, aumenté el volumen y dejé la puerta abierta, accioné las grabadoras y la cámara de video e infrarrojos y a lo largo de unos 3 minuto, el CD dejó de sonar. Creí que se trataba de un fallo del mismo, me acerque al coche y para mi sorpresa el reproductor (radio) del coche, estaba apagado, así sin más. Me pareció muy raro pues no tiene temporizador ni nada, para apagarlo hay que pulsar una tecla.
Otra de las rarezas de la noche fue que Edu y yo bajamos al sótano para disponer los equipos, los dejamos allí y nos salimos, Edu, Angel y Paco se fueron al lado de los coches que estaban a unos 50 metros y yo me quede solo en la oscuridad mientras esperaba el tiempo prudente para que los equipos grabaran dentro. Me puse a mirar en la oscuridad con el visor nocturno de infrarrojos, en un momento dado vi algo como un bulto grande y neblinoso pasar delante a unos 10 metros de donde estaba, seguí mirando en todas direcciones y no volví a verlo (en ese momento no fumaba), o sea, que no se trataba del humo del cigarro delante del visor, pero parecía humo, una nebulosa.
El encontrar una tabla OUIJA fue también interesante. Posiblemente algunos oyentes de La Esfera se armaron de valor y fueron a experimentar, lo que no sabemos es porque no se llevaron la tabla o la escondieron en algún sitio después de utilizarla para una próxima vez (¿o no habría una próxima?) pues estaba allí y boca abajo.

La oui-ja encontrada

INVESTIGACION 02/06/05
El jueves 2 de junio de 2005 el equipo del programa radiofónico La Esfera fue requerido por parte de Marisol y José Antonio Roldán, del programa Años Luz, para conectar en directo desde distintos lugares en los que se estaban realizando investigaciones. Por mi cercanía al lugar me trasladé con mi humilde equipo una hora antes de la conexión con la idea de tomar imágenes en video del convento, fotografías y de realizar varias tomas psicofónicas. Casi una hora más tarde de mi llegada, tras tres intentos de captación de sonidos uno bien real llegó a mi oídos. Era uno bien conocido: el que producen la cantidad de escombros que hay en el suelo cuando son pisados. Una sombra oscura, no muy alta, como arrastrando una capa tras un cuerpo deforme, se movió rápido por el rincón que forman la unión de las dos alas del edificio. Algo asustado por la desconfianza de la existencia de algún desconocido en el lugar miré con más atención y esta vez “la sombra” se movió bastante más cerca, en la mitad del camino hacia mí. He de reconocer que me asusté y que a punto estuve de llamar a los del resto del equipo que aún no habían llegado para decirles que o venían pronto o los esperaba fuera del recinto de aquel convento. Me tranquilicé algo más cuando la misma sombra, por tercera vez, se movió por la parte alta del edificio.
Después de ver aquella sombra se me ocurrió escuchar lo que había grabado. Me inclino a pensar que el sonido se trata de un animal pero la invitación a entrar me resultó bastante clara
Cuando llegaron las dos personas que esperaba les hice partícipes de mi ”visión” y me dieron una gran alegría pues era la quinta persona (desconocía la existencia de las otras cuatro) que veía aquella sombra.
RECAPITULACIONES
El caso aún está en investigación y permanezco atento a cualquier nuevo dato que pueda surgir.
Resumiendo, antes de que cualquier avispado ponga en duda las investigaciones realizadas, diré:
Existen dos conventos de los cuales no hay constancia de que en ellos se hubiera instalado ninguna orden monacal (según historiadores y arqueólogos de Carmona), a pesar de testimonios de familiares de frailes y otros habitantes que acudían allí por diversos motivos. Oficialmente ambos conventos no existen.
El texto encontrado, supuestamente del siglo XVII, parece ser una fábula que ha dado origen a la leyenda urbana que habla del cierre del convento en los años 50. El propio autor de la trascripción, escritor de varios libros, asegura haberlo copiado de un documento original del archivo histórico de Carmona pero también cabría la posibilidad de que hubiese sido inventado por él mismo. En el escrito hay datos que parecen no ser correctos, lo que hace dudar de su realidad. El texto original, escrito en castellano antiguo, no lo he podido ver.
Los fenómenos de los que hablo son ciertos habiendo suficientes testigos, algunos sin conexión entre ellos, que aseguran haber visto una “sombra” errante. Las psicofonías, salvo errores interpretativos, son todas originales así como las fotografías con curiosos efectos ópticos.
ALGUNAS FOTOS DEL LUGAR
En algunas de ellas aparecen esferas muy nítidas, pero no les dimos mayor importancia.

Angel Rivero

Angel, Eduardo y yo (BraSi) Mas esferas

Una de las esferas más nítidas que aparecen en fotos del monasterio

Detalle del techo de la capilla, como se aprecia en la foto, el relieve ha sido muy bien recortado
y llevado a algún sitio???

Otra extraña esfera

Vista desde la planta superior Sergio con su cuaderno de apuntes

Angel, Francisco del Toro y Victoria

Difícil acceso a la segunda planta

Pasillo planta superior

Planta superior

Planta superior

Salón planta superior Entrada al sótano

ç

Dentro del sótano
Francisco del Toro, Brasi, Angel y Vicky

Encontramos un gallina degollada y una vasija Restos de los ganchos, techo sótano
con restos de sangre, señales de algún ritual

INTERIOR DEL SÓTANO

Fotografías by BraSi
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TESTIGOS DE LOS FENÓMENOS DEL MONASTERIO DE CARMONA
El monasterio maldito

Por Francisco del Toro Zamora

En la localidad sevillana de Carmona y en la carretera que une esta con la cercana de El Viso del Alcor, en lo alto de un altozano desde el cual se domina una amplia extensión de terreno se haya ubicado un monasterio abandonado, llamado “Huerta de San José”, conocido popularmente como “huerto de los Frailes”. Perteneciente a la comunidad “Franciscana-Dominica” (según los documentos) en ella recibían instrucción los novicios.
Según una leyenda urbana dicho convento fue abandonado tras una matanza ocurrida en los años 40 o 50, encontrándose los cuerpos de los infortunados frailes colgados de los ganchos que había en el sótano y que eran utilizados para colgar la carne que servía de alimento a estos.
Todos fueron asesinados menos uno, que fue encontrado acurrucado en un rincón. Según cuenta la historia todo fue debido a rencillas entre frailes y que este último asesinó a los demás siguiendo órdenes del diablo.
Como he dicho antes el convento fue abandonado pasando a ser investigado por las autoridades militares de la época.
Todo parece una leyenda urbana pero hay un dato que no encaja en todo esto, si es una leyenda urbana ¿por qué hay constancia (al parecer) de estos hechos en los archivos policiales e incluso el testimonio de un señor que trabajaba para el convento (por desgracia fallecido recientemente y no se le ha podido consultar)? Las mismas autoridades han admitido que puede ser una leyenda urbana, pero se hace las mismas preguntas, de serlo ¿cómo es que se mueve en círculos oficiales? Además, el funcionario que hizo estas declaraciones tenía una cierta vinculación con el convento.
Más tarde uniendo cabos (todo a raíz de una foto de un supuesto “fantasma”) el amigo Angel Rivero (verdadero artífice de la investigación y que nos puso tras la pista al equipo del programa “La Esfera”) logró dar con la existencia de un superviviente del convento ¿o tal vez el superviviente que se encontró en el rincón?
De nuevo la fatalidad se ponía en contra nuestra, el monje había fallecido hace aproximadamente 25 años. Pero este dato sirvió para que el amigo Angel siguiera con las indagaciones y estás tiraran por otros derroteros.
Según cuentan los viejos del lugar el convento fue desalojado después de la guerra civil (lo cuál coincide con la fecha antes señalada).

El motivo, otro bien distinto. Las penurias económicas que sufrían les obligaban a robar en las huertas cercanas para poder subsistir. Penurias unidas, al parecer a las tierras pocos productivas de su huerta. Los hortelanos de los alrededores denunciaron a los frailes y la autoridad eclesiástica optó por el cierre del convento y el traslado de los frailes a otros lugares. Entonces… ya encaja nuestro fraile superviviente en su destino en el que fue localizado creo que por última vez.
Pero ahí no queda la cosa, todo iba a dar una vuelta de 180 grados cuando Angel Rivero encuentra un documento en posesión del historiador local Fernando Villa Nogales, traducido al castellano moderno de un documento del siglo XVIII, que a su vez estaba copiado del original del siglo XVII.

¿De que trata este documento?, aunque parezca increíble de una matanza ocurrida en el monasterio de la cual un solo fraile sale con vida y su declaración ante las autoridades de la época es la base principal del citado documento. ¿Se trata entonces la historia actual de los asesinatos de una rememoración a lo ocurrido hace casi 400 años?, todo parece indicar que sí, es decir, la actual leyenda urbana tiene un origen histórico adaptado a nuestra época.
La lectura del documento nos hace recordar un verdadero relato de terror que bien podía inspirar una película del género, pero al parecer, lo relatado en el documento ocurrió realmente, éste está firmado por el alguacil, el escribano y por el obispo de Jerez (esto último es curioso, ya que el convento se encuentra en la archidiócesis de Sevilla) constando los nombres de todos ellos.

Imagino que el lector estará impaciente por conocer en más profundidad el contenido del famoso documento, pues bien, pasemos a relatar lo que en él se expone (el presente documento ya fue dado a la luz en uno de los especiales que se le dedicó al caso en el programa “La Esfera”). El documento dice así:
De una parte, José Díaz de Alarcón, escribano, y por otra, Juan Rodrigo Perea, Fraile dominico, en unión con alguaciles y demás fuerzas públicas y religiosas, nos narra así los hechos ocurridos:
“Yo señores, me hice fraile dominico en el convento de San José, donde entré en el noviciado hace ya tres años poco más.

En la mañana del 20 de noviembre de éste año de nuestro señor (1680), entró por parte de Cantillana, un aspirante al noviciado que dijo llamarse según recuerdo Don Jaime Maldivas, y que fue aceptado con plena satisfacción por parte del padre Prior y demás. Este hombre era alto, de cejas muy pobladas, de nariz aguileña, y su cara tan fina como una espada. Nunca le ví en compañía de otros en la huerta o en la capilla, por lo que nos extrañó.

Yo, señores, no sé como ocurrió, que en la mañana del 25 de noviembre del su dicho año, cuando desperté no encontré la puerta de mi celda abierta como era la costumbre (pues como ustedes saben todas las noches nos echan llaves y cerrojo) y creyendo que era aún muy temprano, me entregué a profundas meditaciones”.

“Después de esperar mucho rato, sentí por fin unos pasos neblinados que provenían del pasillo y que venían a morir justo ante la puerta de mi celda. La puerta, de un suave rasquido, quedó abierta; pero cuanta fue mi sorpresa, cuando pude comprobar, que detrás de esta no había nadie para darme la mistésica, como era costumbre, permaneciendo el pasillo totalmente sordo en cuanto a rezos e invocaciones. Entonces fue cuando pensé que quizá la misa primera ya hubiese empezado, y me hubiese quedado dormido y castigado, pero al ver que las puertas de las celdas de mis compañeros estaban todas abiertas de par en par, quédeme pensativo un momento, para después salir corriendo hacia la capilla. Cuando llegué a ésta, no ví a nadie, y entrome un calor desde la garganta hasta el pecho, cuando oí unos lamentos a media voz que al parecer provenían de la cocina que estaba al lado de la capilla.

Salí corriendo por los pasillos del convento dando voces llamando al padre prior y demás frailes, pero ni uno ni otros me contestaron, por lo que determiné marchar a la ciudad para avisar a más gentes y averiguar lo que pasaba.

Fue esta mi intención como os digo, pero no lo hice así, pues esos quejos de los que antes hablé, parecían que me perseguían a todas partes que fuese, y aunque quise salir del convento, algo me empujaba hacia la cocina, que si recuerdan, era el lugar donde provenían los quejos.

Cuando llegué a la cocina los quejos se sentían tan fuertes dentro de mi, que creí que era yo mismo el que los producía, que en mi tenían desarrollo y manifiesto. Pero pronto de dí cuenta que el lugar de su procedencia era el sótano y, sin poderlo remediar, me ví no sé como bajando sus inclinados escalones.

Maldita sea, señores, maldita sea el momento en que entré en aquella habitación, pues que al entrar encontré al padre prior y a los demás frailes colgados por los ganchos donde solíamos colgar los cerdos, jamones y chorizos.

Yo, señores, al ver aquel marco infernal y sangriento, comencé a ver también unos seres pequeños, que apiñados alrededor de los cuerpos muertos, comían sus carnes. En aquel momento, entrome un desmayo pasajero, y pude ver señores, como los seres que antes os había hablado se reunían en uno solo, de aspecto repugnante y enorme, viniéndome a decir estas palabras: «Te dejé vivir para que proclamaras mi venida al mundo». Entonces, un fuego comenzó a propagarse por el sótano. Como tenía los sentidos agarrotados no pude mover músculo alguno para moverme y salir corriendo, y cuando pude hacerlo, la misma voz que referí anteriormente, me volvió a decir, «ve y di que Satán está aquí».

Lo demás señores ya lo conocéis, y quisiera que no se me volviese a tachar de loco, pues ustedes mismos y el pueblo entero ha sido testigo de lo que después ocurrió, y ya, si me lo permiten vuesas mercedes, quisiera marcharme, pues espero salir ésta misma tarde hacia Sevilla, porque no quiero volver más a ésta ciudad”.
Este es el estremecedor testimonio del fraile superviviente de aquella horrible matanza. Leyendo el relato cabría pensar en un ataque de esquizofrenia por parte del fraile, pero, hay un detalle en la última parte de la declaración, los hechos de los que todo el mundo fue testigo y que corrobora el testimonio del alguacil.
Testimonio del alguacil de Torres
“Yo, Don Alonso Sans de Heredia, alguacil de las torres doy fe, que la tarde siguiente después de la declaración que dio aquella mañana este fraile al que acabamos de oír, entramos con otros alguaciles y otras gentes de la villa, y vimos como en el sótano antes mencionado estaban ciertamente colgados por los ganchos multitud de frailes, y el prior a quién yo mismo pude conocer, desangrados y descarnados, dando órdenes de que se bajaran y se enterrasen.
Como no vimos ni oímos nada de sobrenatural en aquel convento, mandé también apresar al fraile que nos había contado tantas fantasías, y se consignó como el asesino real de aquella atrocidad.
Pero doy así mismo fe, de que a las siete de la tarde, cuando se estaban enterrando los cuerpos en los huertos, fui, con muchos, testigo de un sobrenatural fenómeno.
Este consistió, como todos pudimos comprobar, en un oscurecimiento del cielo, y entre dos columnas de fuego, apareció un rostro horrible de alimaña, confesándose de aquellos crímenes.
Más tarde, de un fulminante rayo, descendió una blanca luz, y de esta bajó aquel ser en forma más humana de como nos había hablado. Mandé entonces que absolvieran al fraile, y que apresaran aquel ser maligno, o lo que fuese, pero apenas di la orden, todo el mundo salió corriendo, y yo, al verme solo, no pude sino copiarles del mismo modo.
Doy fe, también, que al siguiente día y tras avisar a los obispos letrantes de Sevilla, nos presentamos de nuevo en aquel maldito convento con toda gente voluntaria que pudimos reclutar, portando todos cruces y biblias, para echar a ese ser endemoniado de ésta santa ciudad.
Cuando llegamos apareció este horrible ser, en lo alto del campanario de los curas, y mandando derribar la puerta, envié a muchas gentes y soldados para conseguir echarlo o aniquilarlo con las biblias y los crucifijos.
Cual fue nuestro asombro cuando nos dimos cuenta que los soldados y demás gente que enviábamos no llegaban a la torre, si no que los que lo hacían, se despedían como muñecos desde la torre al suelo adonde estábamos, y otros desaparecían.
Sonó un fuerte trueno en los cielos, y un viento enventolado nos hizo rodar por los suelos y cuando nos pudimos levantar de él, vimos como el ser satánico se abrió el pecho (donde pudimos ver toda clase de atrocidades y de endemoniadas formas humanas) y dijo: «Perezca todo y todos» y al momento un temblor de tierra destruyó el convento y muchos de los que estábamos allí perecieron.
Al siguiente día, cuando despertamos, vimos que estábamos allí entre cuerpos muertos, pues pocos quedamos con vida. Marchamos como pudimos con nuestros miembros dislocados y mandamos que aquel lugar fuera sembrado de sal.
Después de esto no volvimos a oír ni ver nada que indicase que aún este ser estuviese con nosotros”.
Pero de pronto todo volvía a enredarse. Cuando quise comprobar la veracidad de dicho documento (que por cierto, el original no aparece) me puse a buscar la existencia histórica de los personajes firmantes.
En primer lugar y como curiosidad de que firmara el obispo de Jerez me puse a la búsqueda de este.
Primera sorpresa, el Obispado de Jerez de la Frontera se crea en 1980 perteneciendo hasta esa fecha al obispado de Sevilla. En el año 1680 el Arzobispo de Sevilla era Ambrosio Spínola y Guzmán, sucediéndole en 1684 Jacobo de Palafox y Cardona. Jerez de los Caballeros carecía de Obispado perteneciendo al de Badajoz. El Obispo de Badajoz en dicha fecha era Juan Herrero Jaraba.
En el archivo Colombino de la ciudad de Sevilla me facilitan el volumen V del “HIERARCHIA CATHOLICA MEDII ET REDETORIS AEVI”, conocido como “EUBEL”, en el que constan todos los cargos de la iglesia Católica desde el principio hasta la actualidad y sorpresa, no hay ninguna referencia a Sebastián Gerez y Monteyo ni por supuesto constancia del obispado de Jerez de la Frontera (vuelvo a repetir creado en 1980) ni de Jerez de los Caballeros.
Ahora nos queda descubrir la verdadera existencia del alguacil de Torres. En la localidad de Carmona nadie tiene constancia de la existencia de dicho cargo. Por tanto estamos en condiciones de decir que posiblemente el documento sea falso, es decir, un relato de ficción del siglo XVII, aunque de momento no aparece el documento original (de todas formas estamos tras la pista).
Aunque lo que se cuenta en dicho documento no sea cierto lo curioso es que, como se indicó antes, en la primera mitad del siglo XX se reproduzcan los mismos hechos y al parecer incluso hubo testigos, aunque lamentablemente estos hayan fallecido.
Las investigaciones en el convento
Pero toda esta historia como dije antes viene a raíz de las pesquisas del amigo y colaborador de “La Esfera” Angel Rivero que descubrió todo esto después de oír testimonios de supuestos fenómenos paranormales en el recinto del monasterio, lo que hizo que cogiéramos los equipos y visitáramos más de una vez el recinto (aunque las investigaciones aún siguen su curso).
La primera noche nos presentamos en el lugar el director del Programa Jesús Espejo Jiménez “Brasi”, el que esto escribe y otro amigo que nos acompañó. Llegamos aproximadamente a las 2:00 de la madrugada, procedimos a hacer una primera inspección del lugar, así como una primera toma de contacto con el terreno.

Realizamos barridos fotográficos, grabaciones en video y en audio con resultados negativos en todos los casos. En el sótano, lugar donde según el documento los monjes fueron colgados, nos encontramos una palangana con restos de sangre y una gallina o pollo decapitado, presuntamente utilizados en algún ritual. No se observan pintadas ni signos de connotaciones satánicas ni en el sótano ni en todo el edificio.
Destacar dos hechos curiosos de los que pudimos ser testigos esa noche.
Cuando nos encontrábamos en el sótano oímos por dos veces lo que parecían ser cantos gregorianos, nosotros lo achacamos a un curioso efecto del viento, ya que al callarnos cesaban los “cantos” (semanas más tarde parecen oírse cantos gregorianos en una grabación realizada).

El otro hecho que sucedió en el mismo día al lado nuestro y que pudimos oír los tres (lo anterior solo lo oímos Brasi y un servidor) fue un sonido parecido como el de un teléfono móvil al que se le estuvieran tocando las teclas pero que al estar bloqueado emitiera un breve “beep”. Obvia decir que los tres comprobamos nuestros teléfonos y ninguno emitía ese sonido y ninguna emitía sonido alguno al perder o recobrar la cobertura.

Dos días más tarde, el 24 de octubre, nos desplazamos al lugar, donde nos esperaba nuestro amigo Angel Rivero, Brasi, su novia, Vicky (una amiga del programa) y yo, para realizar la investigación con más tranquilidad que el día anterior.
Nada más bajarnos de los vehículos e intercambiar saludos con Angel (hasta ese momento no nos conocíamos en persona) Brasi y su novia vieron dos bolas de luz de color azulado pasar por una de las fachadas del convento, no pasó ni un minuto cuando yo ví un fogonazo azulado a metro y medio del suelo en el mismo lugar. Curiosamente en ese sitio fue donde se oyeron los extraños pitidos y se encuentra arriba del sótano.
Igualmente que en la visita anterior se procedieron a realizar barridos fotográficos, videos con cámara infrarroja y grabaciones de audio. En esta ocasión sí hubo resultados positivos en cuanto a inclusiones psicofónicas se refieren.

Brasi inspeccionó la parte superior del convento (donde supuestamente se encontraban las celdas de los frailes) teniendo unas sensaciones extrañas en la última parte del pasillo (coincidiendo aproximadamente con la zona donde se vieron las luces, solo que en la parte de arriba.
El 27 de octubre se vuelve al lugar ya el equipo del programa al completo y tienen lugar una serie de hechos.
5 linternas se quedan sin pilas simultáneamente (que al final resultan ser 6, ya que también se quedo sin pilas una linterna de repuesto que iba en una mochila).

Angel ve unos fogonazos en la zona donde Brasi ve las esferas y yo fogonazos, al acercarse al lugar volvió a ver fogonazos por lo cual y dicho en sus propias palabras “se me erizaron los pelos de la espalda y de la nuca”. Al fijarse en qué parte del interior se le erizaron los pelos, ésta coincidía con una parte del altar donde muy bien podía ser la entrada a la cripta.
A Alberto González se le estropea la grabadora y saltaba sin motivo.
Pensando que la cinta estaba mal Brasi la mete en su grabadora e hizo una grabación de prueba. Al escuchar para comprobar salió una voz de hombre que fuertemente y en latín decía “YESUS”. Esa misma inclusión la obtuve yo otro día y en otra zona del monasterio (esta primera inclusión tuvo lugar en la explanada que hay en el exterior y que nos sirve de aparcamiento para los coches).

El 2 de junio de 2005 el equipo del programa “La Esfera” se traslada al monasterio para realizar una conexión en directo del programa dirigido por Marisol y José Antonio Roldán “Años Luz”.
Angel Rivero se traslada una hora antes al lugar y es testigo de unos sucesos extraños.
Escucha un sonido como de pisadas (el suelo está lleno de escombros) y se dirige al lugar de donde parecían proceder. Como relata en su página Web una vez allí es testigo de que “una sombra oscura, no muy alta, como arrastrando una capa tras un cuerpo deforme, se movió rápida por el rincón que forman la unión de las dos alas del edificio” (justamente donde se veían los fogonazos) “algo asustado por la existencia de algún desconocido en el lugar miré con más atención y esta vez la sombra se movió bastante más cerca, en la mitad del camino hacia mí”. “Me tranquilicé algo más cuando la misma sombra, por tercera vez, se movió por la parte alta del edificio”. En este último punto aclarar que para acceder a la parte de arriba es necesaria la utilización de una escalera portátil, ya que, la existente se encuentra derruida en su última parte, y lógicamente, allí no había ninguna escalera puesta ni nada que facilitara el acceso.
Cuando llegó el resto del equipo les comentó lo sucedido y resultó que sin él saberlo era la quinta persona que veía esta sombra (no se había comentado nada hasta ese momento de la visión de las otras cuatro).
Las investigaciones en el lugar siguen en curso y la veracidad o no del documento descubierto no tiene nada que ver con la serie de fenómenos extraños que tienen lugar en este monasterio.

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