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FANTASMAS EN LA CATEDRAL ,EL DE COLÓN

6 Oct

MISTERIO DE LA CATEDRAL HISPALENSE…
CUENTA LA LEYENDA URBANA SEVILLANA, QUE LAS NOCHES DE LLUVIA Y TRUENOS JUNTO A LA CATEDRAL ALGO RARO PASABA. CUENTAN QUE MUY DE NOCHE, APARECIA UNA MUJER VESTIDA CON UNA LARGA CAPA BLANCA, VESTIDA DE EPOCA QUE CORRIA DESPAVORIDA Y QUE NO SABIAN QUIEN ERA NI DE DONDE ERA. CUANDO SE ACERCABAN CORRIA Y SE PERDIA POR LA CATEDRAL HISPALENSE.
UNA VEZ, EL DEAN DE LA CATEDAL LLEGABA YA MUY TARDE DE UNOS CULTOS EN UNA DE LAS MUCHAS HERMANDADES DE SEVILLA. ESA NOCHE LLOVIA. ANTES DE LLEGAR ALLI VIO A DICHA MUJER, QUE AL VERLO CORRIA DESPAVORIDA Y ENTRABA EN EL PATIO DE LOS NARANJOS DEL TEMPLO. EL DEAN AL VERLA CORRIO DETRAS Y LA PERSIGUIO POR LAS DEPENDENCIAS DE LA CATEDAL A MEDIA LUZ. LA MUJER, SE PERDIO… PERO A LO LEJOS, EL POBRE HOMBRE LA VIO ENTRAR EN LA CAPILLA DONDE SE ENCUENTRA LA VIRGEN DE LOS REYES.

CUANDO LA VIO ENTRAR, PENSO, TENERLA YA CAPTURADA, CORRIO Y SINTIO UN RUIDO. CUANDO LLEGO, LAS HUELLAS DE LA MUJER, LLENAS DE BARRO, LLEGABAN A LA MISMA PEANA DONDE SE ENCONTRABA LA VIRGEN. ESTA APARECIA SENTADA, COMO SIEMPRE, SU MANTO ESTABA MUY HUMEDO Y SU CETRO ESTABA CAIDO EN EL SUELO, JUNTO A LA PEANA, QUE PASARIA EN AQUELLAS NOCHES DE LLUVIA…POR QUE SE APARECIA AQUELLA ESTRAÑA MUJER…
San Fernando, o sea, el rey Fernando III,

que reposa en una hermosísima urna de plata que en el S. XVIII labrara nuestro paisano Juan Laureano de Pina,
siendo niño enfermó de gravedad, su madre Dña. Berenguela lo llevó al monasterio de Oña, en Burgos y después de una novena a la Stma. Virgen María sanó milagrósamente, al igual que le sucedió años después a la esposa del Rey, Dña. Beatriz. De todo lo cuál hace referencia el hijo del Sto. Rey, Alfonso X el Sabio en sus famosas “Cántigas de Sta. María”. Y dada su enorme devoción a la Virgen María, estando el Sto. Rey en el cerco de Sevilla, en la zona de Tablada, donde tenía instalado su campamento, hizo al parecer expreso deseo de poseer una imagen de la Virgen María. Se realizaron varias imágenes pero por lo visto ninguna fue del agrado del Rey. Entonces se presentaron según narran las crónicas, “dos esbeltos mancebos”, concedores del deseo del Rey, y después de expresar ser conocedores del arte de la escultura, pidieron los materiales y las herramientas adecuadas además de un lugar apartado, para que nadie les molestara así como incluso alimentos para su mantenimiento durante la ejecución del trabajo mientras permanecian encerrados y confiados en la inspiración divina.
En un lugar cercano, llamado la Torre de los Herberos, se recogieron, y pasado algún tiempo, y al carecer de noticias de ellos, el Rey mandó a un sirviente para que le informaran del desarrollo del trabajo, y entrando éste en el lugar, no encontró rastro de los escultores o imagineros, pero encontrándose en el centro del taller con una bellísima imagen de María que desde luego era representativa de su gloriosa maternidad y realeza. Cuando fue informado el monarca, y al acercarse al lugar y contemplar el icono mariano y preguntar los los jóvenes artistas supo que éstos eran unos ángeles enviados del cielo.
Acondicionó la mejor tienda del campamento real situada como antes decía en el campo de Tablada, lugar en que años después se erigió la ermita de S. Sebastián.
Esta es una de las historias o leyendas que narran los orígenes de la Virgen de los Reyes, existe otra hipótesis que apunta a que por su estilo y algún detalle de su ajuar pudiese haber sido un regalo al Rey de su primo San Luís, Rey de Francia.

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EL FANTASMA DE COLÓN

La visión de José María Arquero Méndez, sacristán de la catedral de Santo Domingo, fue la de un espectro. Todo estaba a punto para que los restos que los dominicanos dicen del descubridor dejaran la catedral caribeña y pasaran al mostrenco monumento (Faro a Colón) erigido a su mayor gloria.

Fue entonces, 1990, a poco del conmemorativo V Centenario, cuando el sacristán tuvo delante al mismísimo almirante. «Yo vi a Cristóbal Colón en espíritu.Caminaba solemnemente por la catedral»,

su espada

susurra al visitante mientras indica con el dedo el cuadro que, colgado en una capilla de la catedral, representa la llegada a la isla de La Española (hoy República Dominicana) de los restos de Colón procedentes de la Cartuja sevillana, alrededor de 1540.

En España, esta semana don Cristóbal (o al menos lo que la Academia de la Historia dice que son sus huesos) también ha salido de su tumba en la catedral de Sevilla.


osamenta que se guarda del almirante en la Catedral.

Acompañado de su hijo Hernando (con sepulcro, desde su muerte en 1539, en el mismo templo) y de su hermano pequeño, Diego (exhumado en la fábrica de cerámicas Pickman, aunque antes estuvo enterrado en la Cartuja), el navegante volvió al lugar donde con los Reyes Católicos firmó las capitulaciones de Santa Fe, prólogo de la aventura oceánica que ensanchó el mundo.
La cita, en tierras granadinas

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